Punzada

Punzada

Aunque el tiempo y la distancia
son como el rocío de la noche:
helado manto sobre el campo de amapolas,
el recuerdo de tu sonrisa es
como el calor del sol
guardado entre los pétalos
hasta la nueva madrugada:
volverte a ver.

Y aunque pedir perdón parece 
a veces muy fácil, 
y perdonar es, ¿verdad?, 
a veces tan difícil, 
hemos compartido tantas cosas 
profundas y hermosas, 
que estamos desterrando 
la palabra “imposible”.

No sé si llegaré a enviarte esta punzada, 
este chorro fuerte de mi corazón pedante.
Pero puede que mi amor nunca sea bastante 
para devolverte, una a una, todas tus mañanas.

Te quiero.

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