Este relato me conmueve de sobremanera, por eso en este prólogo no me voy a extender mucho ya que es muy duro. Es la realidad que vivió mi padre y la mayoría en la España de la posguerra. Situaciones de injusticia, hambre y muchas penurias. Esto fué consecuencia de la dictadura franquista, donde los falangistas, los fascistas, los cuerpos del orden del regimen y los caciques campaban a sus anchas haciendo la vida imposible al pueblo. Malditos sean.
La guerra sus muertos llora, se apagó el fragor del frente,
lo malo nos llega ahora, que los muertos ya no sienten,
las bombas nos dejaron solo destrucción y muerte,
creando una nueva raza, la de los supervivientes.
Ahora empieza el mamoneo, la venganza del traidor,
los judas al mangoneo, y el vendido al paredón,
que Irán a fosas comunes por culpa de un delator.
Sin saber si son culpables, sin juicios ni apelación,
nadie les deja que hablen, no hay para ellos salvación,
cuando su único delito fue defender su nación
Los llevan en formación como esclavos a la venta,
unos irán a prisión y otros a cualquier cuneta,
que las vidas de los rojos les importan tres puñetas,
y su brutal tiranía imponen como propuesta,
cambiando la libertad por la sumisión completa.
Los jurados populares eran jueces y verdugos,
formados por extremistas de las flechas y los yugos,
apareciendo cadáveres como en el otoño el musgo
y a los que no fusilaban les sacaban bien sus jugos
en campos de internamiento, lugares bastante chungos.
Desde donde eran mandados a los campos de trabajo,
que hay planes muy avanzados donde currar a destajo,
con el látigo en la espalda y asquerosos comistrajos,
eran doce horas diarias sin poder salir del tajo.
No andaban con miramientos que hacia falta mano de obra,
estaban muriendo a cientos pero no importa hay de sobra,
con sueldos muy asequibles, cincuenta céntimos cobran,
desde la aurora al ocaso hasta que sus cuerpos doblan.
Al túnel del Guadarrama más de cinco mil han ido,
sus gritos al cielo claman y nadie les presta oídos,
hay que callar y aguantar porque si no están jodidos.
Trabajan, comen y duermen en lugares reducidos,
y aquello no para nunca, son turnos establecidos,
con un ruido taladrante de barrenas y estallidos.
Cuando ya están exhaustos es cuando se hallan perdidos,
los tiran a un terraplén en donde echan los vertidos.
Cerca se estaba fraguando una gran aberración,
hacia allí estaban llevando lo mejor de la nación,
que le ha llegado un proyecto y ha de ponerlo en acción,
caiga quien caiga en la empresa han de hacer su panteón.
Copiando a los faraones de aquel Egipto de antaño,
que hacían sus panteones matando a propios y extraños,
porque es el pastor de España y el resto son su rebaño,
protegido por sus perros porque a el le faltan redaños.
Se unieron los arquitectos, Méndez Muguruza y Ávalos,
y fijan en cuelgamuros un proyecto que es de vándalos,
para demostrar su hombría porque eran cortos de falo.
Aquel plan a su mentor se le antojo un gran regalo,
con eso hará conjunción de lo bueno con lo malo.
Se trata de un monumento en honor a sus hazañas,
que sirva de mausoleo al asesino de España,
guardado por los cadáveres que quedaron en campaña.
Dan comienzo los trabajos al tiempo que los suplicios,
las ofensas y palos comienzan desde el principio,
cuando los ha bendecido el cardenal pontificio.
Empiezan las exigencias, no importan los desperdicios,
porque cada dos por tres hay derrumbes y estropicios,
que a costa de voladuras nivelan los precipicios,
por eso cambian las formas con los que tienen oficio,
y a oficios cualificados les daban más beneficios,
dirigiendo los trabajos para abrir el frontispicio,
por donde abrir la montaña, dando a la cripta su inicio.
La cosa costo quince años y más de treinta mil muertos,
que seguirán enterrados junto al facha por los restos,
y como hacían los egipcios sus íntimos queden dentro.
El valle de los caídos, honra y prez del movimiento,
es la tumba de un tirano que nos trajo el aislamiento,
por usurpar un gobierno al que no tenía respeto,
es lo que añoran los nazis, sus crímenes sin pretexto.
Con la cruz de Juan de Ávalos se corono el mamotreto.
Es un nombre que les cuadra a los presos oprimidos,
que fueron los que cayeron y que son desconocidos,
son los esclavos del régimen masacrados y exprimidos.
Trabajan sin descansar por un chusco y unas gachas,
ese monte hay que ahuecar será la tumba del facha,
que este antro va a albergar a la más vil cucaracha.
Hay derrumbes a diario, la base esta echa de muertos,
y sin ritos funerarios otros ocupan sus puestos,
siguiendo con sus tareas apartando aquellos restos,
Que mezclados con guijarros son la base de aquel geto.
Trabajando sin horario mueren cientos de cautivos,
algún día será un osario por que hay mas muertos que vivos,
y el contemplar tanta muerte vivir es un incentivo.
Es el lugar de renombre donde mas muertes a habido,
por eso le cuadra el nombre del valle de los caídos.
Debajo del monte abantos media nación se ha perdido,
porque un maldito tirano así lo haya decidido.
Primo de rivera y Franco serán muy bien recibidos,
por las almas de los muertos que los dos han suprimido.
Cuando les llegue su hora y a esta tumba sean traídos,
por las almas de sus victimas siempre serán maldecidos,
y en el infierno harán fiesta por haberos conocido.
Más de un millón de personas murieron bajo su yugo,
se proclamo el salvador y acabó siendo un verdugo,
formasteis dos Españas, la opulenta y la del vulgo.
Los que se libraron de esto, mujeres, niños o viejos,
como no había que comer caían como conejos,
que los yugos y las flechas no llenaban sus pellejos,
porque los curas nos daban oraciones y consejos,
o abusaban de los niños para calmar sus complejos.
Los que conseguían trabajo, debían de ser comedidos,
mostrando agradecimiento al poder establecido,
y aguantar lo que les echen por los dones concedidos,
demostrando con los hechos que estaban agradecidos.
La gente seguía a un monago que hacia sonar campanillas,
que si querían trabajar tenían que entrar por capilla,
para que el cura apuntase su asistencia en la cartilla.
Los curas de aquellos tiempos eran todos muy humanos,
no te pegaban dos hostias si les besabas la mano,
sobre todo a los chavales que estábamos más cercanos,
que los colegios que había los regían los franciscanos,
y que eran muy aficionados a manosear enanos.
Nos rapaban la cabeza cortándolo al doble cero,
para evitar que los piojos no los coja el compañero,
frotando con zeta, zeta, desde el ultimo al primero,
pero antes te duchaban con agua helada en Enero.
Las cabezas de los niños las hinchaba el raquitismo,
que faltaban alimentos y aumentaba el pasotismo,
la comida es la vacuna que negaba el feudalismo.
Muchas personas morían en prisiones del franquismo,
a causa de las torturas que practicaba el fascismo,
todo el Mundo lo sabía y todos guardan mutismo,
que si acaso protestaban les venia a ocurrir lo mismo.
O usaban la ley de fuga por guardar las apariencias,
y asesinar por la espalda pretextando una indulgencia.
A jefecillos de grupo que al hablar tenían audiencia,
les ponían en libertad y al dejar las dependencias,
eran cosidos a tiros firmando así su sentencia,
les acusan de fugarse actuando con violencia,
eran métodos que usaban esos seres sin conciencia.
Pero también torturaban a los que tenían inquina,
se presentaban de noche donde los presos se hacinan,
y se llevaban a un preso y un palizón le propinan,
y sus propios compañeros le curaban con su orina,
previniendo la hinchazón que los golpes originan.
Si querían mover los coches se las ingenian de lleno,
colocaban calderas conocidas por gasógeno,
que hacia mover su vehiculo creando vapor interno,
producido por la quema de restos propios o ajenos.
Los falangistas y fachas vivían en las alturas,
los demás orejas gachas, presos o en la sepultura,
que los tiempos eran malos para intentar aventuras
y escaparse del redil tenías prisión o tortura.
Que quien no seguía sus reglas ataca a la dictadura,
y acabará con sus huesos pudriéndose en jefatura.
Salían con cardenales o con puntos de sutura.
El gobierno era ilegal y el mundo nos dejo aislados,
nadie nos quería ayudar, éramos como apestados.
El pueblo voto república y el facha fue derrotado,
y contra la mayoría, en armas se levantaron,
con ayuda nazista nuestros derechos robaron,
quitándonos por la fuerza lo que los votos negaron.
Todo el mundo coincidió que el culpable era el estado,
y por culpa de unos pocos fuimos todos condenados,
y esas carencias trajeron, tisis, tifus o apestados,
en hospitales sombríos cierran a los afectados.
Teníamos que hacer milagros para ordeñar la peseta,
el pan casi no existía, era un lujo en nuestra dieta,
ya que el cupo que vendían no eran raciones completas.
El hacer pan en las casas era una autentica gesta,
que si lograban harina era sucia e indigesta.
La tenían en almacenes en silos sucios que apestan,
y cuando te lo vendían se iba solo hacia la cesta.
Cuando les faltaba el fuego se iban al campo a por leña,
y a leña les ponían ciegos, que con los palos se enseña,
los montes son del gobierno para que cace su peña.
La basura de los fachas era a veces su alacena,
que si tenían buena racha podían encontrar la cena,
las mondas de las patatas y un buen hueso, pura crema,
que las cenas muy copiosas el placer del sueño merma.
En las grandes propiedades del gobierno y sus amigos,
no tenían necesidades que el hambre es para mendigos,
si ellos viven como dios que reviente su enemigo.
Y para ellos lo mejor: jamones, quesos, buen vino,
cuando hacían la matanza, mataban varios cochinos,
y hacían grandes cacerías de gamos o de estorninos.
Tenían grandes plantaciones con ganado en abundancia,
había, cerdos, burros, capones, valga sea la redundancia,
si el hambre aguza el ingenio, bendita sea la ignorancia.
Vivían en grandes mansiones con vigilancia morisca,
que se los gano a un rey "moro" en una timba de la brisca,
los trajo de Marruecos para que aquí armaran trisca.
Mientras los "moros" presumen que en el español se ciscan,
y andan siempre de burdeles y a las mejores se trincan,
por cuestión del protocolo "moros y lejías" se pican,
que los "moros" se quedaron con la escolta y lo critican,
siempre buscan peleas, aunque ninguno se achica.
Se los ve siempre a caballo con su turbante y su lanza,
y no son más que vasallos, intrusos en nuestra plaza.
Pero tenían buenos sueldos, buena comida y holganza,
eran simples marionetas desertores de su raza.
Fuera la gente normal lucha por no sucumbir,
buscándose un mal jornal con el que sobrevivir,
o buscando en los mercados cosas que puedan servir,
quitan las partes podridas, después se lavan y a hervir.
Pedían al pescadero los despojos que sobraban,
con las cabezas y espinas un buen caldo se lograba,
con arroz y unas patatas al hambre se le engañaba.
Rechupando las cabezas todo el mundo se extasiaba,
que detrás de las espinas buenos trozos se encontraban,
pues solo comían pescado los que del río lo sacaban.
Como no tenían trabajo se arriesgaba mucha gente,
metiéndose al río tajo a pescar contracorriente,
desplegaban los trasmallos escondidos bajo un puente,
luego vendían el pescado si acompañaba la suerte,
lo vendían de casa en casa que el pescado era reciente.
Si te cogian, sus vergajos te dejaban inconsciente,
o te enganchaban los bajos con electrodos candentes,
tortura en vez de trabajo, esos son sus precedentes.
Cuando agarraban a un “rojo” con un molino de grano,
te encerraban en la cárcel, y protestar era en vano,
aunque el trigo fuera de rebuscas tras las siegas del verano.
Pero había unos trajineros vendiéndolo a contramano,
también había panaderos de sentimientos más sanos,
que haciendo raciones extras remedian a sus paisanos.
Solo tomaban café las personas de altos vuelos,
y los que teníamos suerte usábamos los recuelos,
le quitábamos los filtros y nos servia de consuelo
que al cocerlo da un olor que nos hacia ver el cielo.
Yo, siendo aun muy pequeño me busque las habichuelas,
buscando ladrillos viejos que vendía en las covachuelas,
un suburbio de Toledo que sufrió muchas secuelas.
También recogía colillas, y cuando había mercancía,
les quitaba las dos puntas y el centro lo deshacía,
lo iba guardando en botes según fuese su valía,
negrillo, rubio o de puros, la forma en que se vendían,
el de puro eran colillas que para fardar servían,
los encendían los domingos cuando a pasear salían.
con sus trajes de domingo que a naftalinas olían.
De muy crío la meningitis por poco me deja ciego,
y quede muy bien parado que todavía me sostengo,
porque sin ser un inválido por mi visión corro riesgos,
quien tuvo esa enfermedad, tuvo muy mal arreglo,
porque tal enfermedad conllevaba muchos riesgos,
que la mayoría están muertos y el resto fuera de juego.
yo que quede cegato, a esos extremos no llego.
Contando con siete años trabaje de lazarillo,
con mis pantalones cortos y la roña en los tobillos,
aunque yo veía muy poco y tan solo era un chiquillo,
me sabía buscar la vida con mi pinta de pardillo.
Los domingos y festivos ejercía de monaguillo,
y al finalizar la misa, me daban un bocata de membrillo,
a veces también un par de ostias por no sacar bien el brillo
O cuatro si te pillaban metiendo mano al cepillo,
y me echaban a patadas a los gritos de golfillo,
la realidad decía que la vida es para pillos.
Fue en una cafetería a la que yo iba bastante,
en ella se reunían las personas importantes,
para tomar su café con copa y puro humeante,
esas colillas de puro eran monedas sonantes.
El jefe de policía quiere hablar conmigo a aparte,
hablando quedo al oído el asunto lo comparte,
que el sabe que yo lo se, por eso su orden imparte.
Te acercas donde el camuñas y traes un paquete chester,
tú conoces donde vive, si tardas que tengas suerte,
te lo escondes donde puedas, que quiero rápido verte,
ya sabes que sin tabaco soy más malo que la peste,
ya tenías que estar aquí, no vallas a entretenerte.
Camuñas trapicheaba con los productos de estrangis,
el policía lo sabía, eran convenios de manguis,
y es que si no fuese así, el camuñas tendría canguis.
Los dos están compinchados para no decir ni mutis,
son asuntos muy secretos que deben estar ocultis.
El camuñas se infiltraba entre los opositores,
y se chivaba a los grises para asuntos interiores.
Era espía, contrabandista, macarra y otras labores.
Le tapaban sus delitos a cambio de sus favores,
andaba con pies de plomo por no cometer errores,
porque jugaba a dos bandos cobrando de ambos sectores,
al policía le da informes y avisa a los infractores.
Llegué, y me soltó el tabaco sin exigirme dinero,
que conocía al que mandaba y también al mandadero,
lo escondí y salí zumbando, no quería ser andorrero,
me eché a correr por la calle para llegar más ligero,
que el poli perdía los nervios y se ponía puñetero.
Pero al doblar una esquina tropecé con un viandante,
y me fui al suelo de bruces con las piernas vacilantes,
y en cuanto me levanté continúe hacia adelante,
Hasta que pude llegar y descansar un instante.
Que te ha pasado chaval que as llegado como un cristo,
que cuando venia hacia aquí a un peatón no lo e visto,
que fui a doblar una esquina y me pillo de imprevisto,
y me esmorré contra el suelo, por no ser bastante listo.
Y el paquete de tabaco, que sin fumar no resisto,
me eche mano al escondrijo y solamente halle el sitio.
Se me ha debido perder por aquel choque imprevisto
pero me vuelvo hacia halla por si el paquete conquisto.
El policía me miro y sin fijarse en mi estado,
me dio un par de bofetadas sin que cediera su enfado,
gritando con mucha rabia “ESTE MIERDA ME HA ROBADO".
La cafetería lindaba a un solar abandonado,
lleno de zarzas y ortigas porque estaba descuidado,
sin ningún miramiento me echo al follaje enredado,
lo hizo con la convicción que nunca seria juzgado,
todo el mundo se calló, pero sus ojos hablaron.
De repente apareció como un ángel justiciero,
con el mantel de una mesa y con mimo me envolvieron
Yo sobre un lecho de espinas me quejaba lastimero,
y ella, dueña del café me protegió con esmero.
Este abuso de poder con un niño es carnicero,
quien representa a la Ley debe cumplirla primero.
El se dirigió a la puerta calándose su sombrero,
se paro y dijo un lo siento que no sonaba sincero.
Ella me alzo con sus brazos y me acomodo en su auto,
y en la casa de socorro curándome fueron cautos,
a ella también la curaron sus rasguños en el acto.
El médico pregunto como había ocurrido aquello,
y cuando ya se entero dijo que era un atropello,
ese sayón del poder con el niño ha ido a degüello.
Después me llevó a mi casa y explico lo sucedido,
Y mi madre agradeció el acto que habíatenido,
que había sido muy valiente por haberme defendido.
Me decía: hay que aprender, los ignorantes no ganan,
porque aunque seas un niño hay que mirar el mañana,
por eso hay que tener, cuerpos limpios y mentes sanas,
que es necesario aprender, pero hay que hacerlo con ganas
Ella vio que me esforzaba pero mi atención fallaba,
compró mis primeras gafas y en otro mundo me hallaba,
mis nieblas se disiparon todo en mi entorno brillaba.
Me enseñaba con ternura siendo agradable y cercana,
de números y escritura aprendí en pocas semanas,
era el ángel tutelar de las desgracias humanas,
todo aquello que tocaba lo hacia con afecto y ganas,
tenía ternura y paciencia, era una Mujer ufana.
Cuando pasaba la hora que teníamos de enseñanza,
me preparaba un paquete para alegrar nuestra panza.
Los camareros guardaban las sobras de más fianza.
mi Madre le dedicaba sus palabra de alabanza.
Me guardaba los recuelos y restos de confianza,
eran cosas como esta lo que nos daba esperanzas
Y había veces que ponía dos duros en su balanza.
Eso ayudaba a mi Madre que a la pobre no la alcanza.
Lucia pantalones cortos porque no tenía otra cosa,
Yen el invierno un abrigo de una borra muy rasposa,
que daban las catequistas tras sus charlas farragosas,
y por rezar el rosario un par de botas astrosas.
Yo casi siempre llevaba las rodillas muy costrosas,
con tirante en bandolera y la cara churretosa,
ella limpiaba mi cara con su pañuelo de rosas,
yo a cambio le dibujaba aves y flores hermosas.
Me dijo que en esta vida había que estar a la altura,
me enseñó las cuatro reglas, más lectura y escritura
Y muchísimos consejos que no son de asignatura,
que la vida esta en los libros entre historias y aventuras.
Cuando supo que nos íbamos una carta nos envía,
escrita de puño y letra y esa carta así decía:
"Os deseo un buen viaje, que os marchabais lo sabia,
me dejas muy buen recuerdo de tu paso por mi vida,
escríbeme cuando llegues, tu carta quiero enseguida,
en ese paquete adjunto regalos de despedida,
que vuestra vida sea clara, diáfana y extendida.
Ya me has pagado con creces esas pequeñas heridas.
Aquel paquete venia con dos pantalones largos,
unos zapatos marrones, un jersey hecho de encargo,
y un sobre rectangular que en su interior tenía algo.
Saco un billete de cien y una nota que yo extraigo.
Como tú ya eres un hombre, debes ir en consonancia,
debes ponerte esas prendas para vestir con prestancia,
el dinero es una ayuda para encontrar nueva estancia.
Por murmullos me entere de todas sus circunstancias,
y aquel día al visitarla me encontré con la desgracia,
caminé hasta el cementerio sin fijarme en la distancia,
y estuve junto a su tumba a la sombra de una acacia.
Se la había llevado un cáncer y maldije mi ignorancia,
que tanto tiempo a su lado y nunca tuve constancia,
muriendo como vivió, hallara sus concordancias.
Fue una mujer que sufrió su mal sin darle importancia,
sus rasgos ya no recuerdo, pero es parte de mi infancia,
aunque en sueños creo ver su sonrisa en la distancia.
Con las cartillas de abastos las colas eran eternas
Para lograr alimento que mereciesen la pena.
A muchos no dan cartillas, por ser “rojos” les condenan,
si fuese por la falange les cargaban de cadenas.
Había gentes que no usaban cupón de racionamiento,
se las vendían a otros falseando el documento,
y es que tenían bien segura la cuestión del alimento,
trabajadores de abastos, consumos y otros eventos.
A ellos nunca no les faltaba pues dirigían el invento.
Para entrar en las ciudades, en este caso Toledo,
pasaban por los consumos que era un robo paralelo,
te hacían dejar porcentajes de lo que fueras trayendo,
que un tercio de lo que traigas te lo acaban sustrayendo.
Las cartillas del tabaco son de las más eficientes,
porque el cupo era tan bajo que no tenían suficiente,
pero con varias cartillas se ponían al corriente,
que con tintorro y tabaco las penurias no se sienten.
Como no tenían trabajo sus horas en eso invierten,
y con lengua estropajosa van diciendo lo que sienten.
Para comprar cualquier cosa tenían que usar la cartilla,
era una costumbre odiosa, pero las tripas te chillan.
O ibas al mercado negro, pero allí te hacían astillas,
que por cualquier menudencia pagabas una costilla.
Eran cosas que pasaban de contrabando a hurtadillas.
Había muchos perros sueltos y escarbaban en las fosas,
para comerse a los muertos pues no tenían otra cosa.
Salir de noche era expuesto y la aventura azarosa.
Se dieron casos de rabia, enfermedad pavorosa,
por trasmisión de los perros y las ratas asquerosas,
hubo casos de personas que se pusieron rabiosas.
Cuando se formaban grupos eran fieras peligrosas,
había dos razas dañinas y además muy perniciosas,
simplemente con un roce podían volverse gravosas.
Ratas y perros portaban la enfermedad contagiosa,
tuberculosis o tifus eran las más infecciosas,
y no tenían tratamiento por eso eran tan odiosas.
Los metían en guetos o en casonas insidiosas,
pues se ha corrido la voz que la rabia es horrorosa,
y al no haber ningún remedio al final van a la fosa.
Llegaron a matar niños y diezmaron los ganados,
la situación se agrava, y a lo más alto han llegado.
Les prometen soluciones al lamentable altercado
Por las calles esparcieron morcillas con estricnina,
ratas y perros lo comen y el problema se termina.
Acabaron con las ratas y con las jaurías caninas.
Pero los niños hambrientos al ver comida en el suelo,
se comían las morcillas sin saber que eran señuelos,
quedándose sus familias rotas por el desconsuelo.
Los perros disminuyeron a costa de muchos duelos,
los padres piden justicia a los mandos de altos vuelos
Y hubo manifestaciones y hasta intentos de revuelos.
A los que estaban al mando les llego a entrar el canguelo.
Nadie se hacia responsable había que clamar al cielo,
fue el gobernador civil quien impuso su buen celo,
indemnizando a los Padres y echando un tupido velo.
A los gatos los cazaban escondidos en las ruinas,
y cuando pillaban uno disfrutaban cosa fina.
“Si te dan gato por liebre, compáralo y luego opinas”
Hay veces que echo de menos cuando se freían sardinas
con sebo en lugar de aceite, y entonces no eran dañinas.
Que la gente por quejarse resulta un poco cansina.
lo importante era comer y no ser personas finas.
El agua que suelta el queso cuando lo aprieta la prensa,
en vez de leche había eso, que el estomago no piensa,
con sabor ligero a queso y a la colitis propensa.
Más de una vez se cocía y se dejaba cortar,
se hacia requesón y con el podías untar,
mezclado con pan y Hambre, un verdadero manjar.
Porque de una forma u otra al hambre había que matar,
cosa que no mata engorda y todo se ha de catar:
Culebras, lagartos, ranas... todo puede alimentar.
Teníamos mucho blasón y discursos moralistas,
te imponían su cara al sol y te hacían ser falangista,
tenías que bailar al son que tocaba el pianista.
Al olor de las penurias llegan los estraperlistas,
que si llevaban dinero no les pedían avalistas,
porque ellos vendían de todo si les largaban la guita,
vampiros de la miseria por poco, mucho te quitan.
Muchas personas morían por infecciones aviesas,
y hablan de una panacea que cura las más perversas,
fue el invento de un tal Fleming contra infecciones adversas,
lo traían de contrabando de maneras muy diversas.
En España ya existía y la tenían bien guardada,
porque en el mercado negro la tenían amachambrada,
mientras la gente se muere hay quien paga millonadas.
Pero también hubo casos de personas estafadas,
les dan por penicilina talco y agua destilada.
Antes morían como chinches por infecciones de sexo,
ahora con dos inyecciones ese mal queda inconexo.
La vida se iba pasando padeciendo lo indecible,
rebuscando en los escombros algún objeto inservible,
para vender por chatarra y conseguir comestibles,
o ir de noche a pillar algo si la luna era invisible.
El facha estaba contento al ver nuestras apreturas,
ya nos llegara el momento que acabe esta dictadura,
pero nos tocó aguantar y encajar las amarguras,
porque no podías toser sin pisar la jefatura,
y nada mas penetrar ya usaban la mano dura.
La cosa fue mejorando para quien tenia el dinero,
y los demás trapicheando por que nos fía el tendero.
Hubo algunos mercachifles que enseñaron el plumero
queriendo cobrar el doble de lo apuntado primero,
teniendo que echar el cierre por ladrones y usureros,
pero estos fueron los menos que los demás respondieron.
Guardo un agradecimiento a los tenderos de antaño,
les guardo en mi pensamiento por que hicisteis mucho apaño,
aunque hubiese ovejas negras que cobraban con engaños,
vosotros os impusisteis en cantidad y en tamaño.
Fuisteis nuestra salvación en esos malos momentos,
tiempos que se paso mal por la falta de alimentos,
cuando un bocata caballa te dejaba el cielo abierto,
y más ricos resultaban cuando les ponían pimientos.
Al cobrar la semanada quien tenía conocimiento,
Iba a pagar a la tienda y que conste que no miento,
a mitad de la semana comenzaba el mismo cuento.
Eso había que hacer entonces para lograr el sustento,
que como no había posibles eran nuestro complemento.
Quisimos cambiar la suerte por si teníamos ventura,
y en un vagón de tercera comenzó nuestra ruptura.
Cambiamos nuestro pasado por una suerte futura,
lo que suceda mañana será una nueva aventura.
Si quieres ver como acaba este relato tan agrio
la continuación se llama: "El nacimiento de un Barrio".
Lo que nos paso a nosotros lo he querido compartir,
para que nunca vosotros lo volváis a repetir.
¿Final...?
Francisco Guío Mayo del 2009